Notas informativas

El principal objetivo de la clínica es atender las necesidades y problemáticas de cada paciente con servicios médicos de óptima calidad.

Prueba de audición

La prueba de audición es el método que se utiliza para diagnosticar las pérdidas auditivas y, en algunos casos, para determinar el grado de pérdida y localizar en qué parte del oído se ha ocasionado el daño. La prueba más habitual es la audiometría, que se realiza en una cabina que atenúa el ruido ambiental. En los niños a partir de 5 años se pueden realizar pruebas de audición.

En algunas ocasiones son necesarios otros tipos de pruebas como son:

Impedanciometría la cual evalúa la presencia de problemas de ventilación o de ocupación del oído medio y algunos reflejos del oído.

Otoemisiones son pruebas automáticas en las que se detecta el funcionamiento del oído interno sin que el paciente tenga que responder, por lo que son especialmente útiles en lactantes y niños pequeños.

Potenciales evocados auditivos son otras pruebas automáticas que detectan la transmisión del sonido en el oído interno y sistema nervioso y que tampoco requieren la respuesta del paciente, siendo también específicamente útiles en lactantes y niños pequeños.

Fuentes de información

www.orluems.com

www.cochlea.org 

www.otorrinoweb.com

La sordera

Una pérdida auditiva puede ser debida a causas muy diferentes. El origen más frecuente son los tapones de cerumen, pero cualquier tipo de otitis la puede producir. Es especialmente importante en los niños la otitis seromucosa, habitualmente consecuencia de cuadros catarrales o de la presencia de vegetaciones adenoideas hipertróficas, que puede originar problemas de retraso en el lenguaje y otitis crónica.

Una pérdida auditiva puede ser debida a causas muy diferentes. El origen más frecuente son los tapones de cerumen, pero cualquier tipo de otitis la puede producir. Es especialmente importante en los niños la otitis seromucosa, habitualmente consecuencia de cuadros catarrales o de la presencia de vegetaciones adenoideas hipertróficas, que puede originar problemas de retraso en el lenguaje y otitis crónica.

En los adultos las causas más comunes son la pérdida auditiva debida a un exceso de ruido, la degeneración auditiva por la edad y la otosclerosis, una enfermedad producida por una alteración en la cadena de huesecillos del oído, que tiene un tratamiento quirúrgico para solucionarla.

Fuentes de información

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www.entnet.org
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Otitis

Otitis es un término que hace referencia a la inflamación del oído.

La otitis externa es la infección de la piel del conducto auditivo externo. Se producen principalmente en verano, en relación con los baños en piscinas, eczemas de la piel o heridas debidas al rascado o manipulación del oído. Estas infecciones producen dolor, generalmente intenso, taponamiento del oído y a veces supuración por el oído y pérdida auditiva. Cuando la infección es debida a hongos los síntomas más frecuentes son picor y taponamiento del oído.

La otitis media aguda es una infección del oído medio que se produce generalmente a raíz de un cuadro catarral y es especialmente frecuente en niños hasta la edad de los 6 años, debido a infecciones frecuentes de las vegetaciones adenoideas. En estas infecciones se produce a veces la supuración del oído a través de una perforación del tímpano que se suele cerrar espontáneamente.

También son frecuentes las otitis seromucosas que son especialmente relevantes en los niños, ya que pueden pasar desapercibidas y ser responsables de una pérdida auditiva y otitis medias agudas de repetición. En estos casos es habitual la presencia de una hipertrofia adenoidea y/o amigdalar que requerirá también tratamiento.

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Rinitis y sinusitis

La rinitis es una inflamación de las fosas nasales que produce mucosidad nasal, estornudos y obstrucción nasal.

Generalmente es de origen infeccioso vírico (catarro) o alérgico a algún componente ambiental como el polen, los ácaros del polvo o el pelo de animales domésticos. En otros casos no se identifica una causa específica (rinitis idiopática), es debida a una alteración inmunológica (intrínseca) o al uso de ciertos medicamentos (espráis nasales descongestionantes, fármacos antihipertensivos, anticonceptivos…).

Una rinitis persistente puede comportar el aumento de tamaño de los cornetes nasales, unas estructuras de dentro de la nariz que sirven para calentar y humedecer el aire que inspiramos. En estos pacientes se recomienda un tratamiento médico basado en espráis de corticoides nasales. Cuando el tamaño de estos cornetes bloquea las fosas nasales puede ser necesaria la cirugía de cornetes, que generalmente consiste en una reducción de su tamaño mediante el uso de láser o radiofrecuencia.

Cuando la inflamación afecta a las cavidades sinusales de la nariz se denomina sinusitis y se acompaña de dolor o pesadez en la cabeza o en la cara, alteración del olfato y tos.

La mayoría de pacientes responden al tratamiento con medidas generales y medicamentos, pero en algunas ocasiones es necesaria una operación quirúrgica denominada cirugía endoscópica nasosinusal.

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Desviación del tabique. Septoplastia

La respiración nasal es importante para conseguir una buena preparación del aire que entra en nuestro organismo. La desviación del tabique nasal, una estructura de cartílago y hueso que separa las dos fosas nasales dentro de la nariz, es la principal causa de obstrucción nasal en el adulto.

Las consecuencias de la obstrucción nasal pueden ser sequedad de garganta, dolor de cabeza, sinusitis de repetición, sangrado nasal, ronquido, cansancio excesivo al practicar deporte e incluso mala posición dentaria y alteración del olfato.

La desviación del tabique se corrige mediante una intervención que se llama septoplastia. A menudo la cirugía del tabique nasal se acompaña de una cirugía sobre los cornetes nasales, unos elementos de dentro de la nariz que sirven para calentar y humidificar el aire inspirado y que se desarrollan excesivamente en casos de desviación nasal así como en casos de rinitis crónicas.

Indicación y alternativas a la cirugía

El único tratamiento efectivo para una nariz desviada es la septoplastia, ya que los tratamientos médicos no pueden modificar la forma del tabique. Sin embargo, si la desviación no da una sintomatología importante el paciente puede decidir no operarse.

Otras veces es necesaria hacer la septoplastia para poder acceder a los senos de la nariz cuando el paciente requiere una cirugía endoscópica nasosinusal.

La septoplastia es una cirugía funcional, es decir que tiene como objetivo mejorar la respiración nasal. Cuando se desea además modificar la forma de la nariz con una finalidad estética se denomina rinoseptoplastia.

Preoperatorio

Esta cirugía se realiza habitualmente en una unidad de corta estancia, permaneciendo pocas horas ingresado, en función de características propias del paciente y de la operación.

Suele realizarse bajo anestesia general, por lo que es necesario realizar unas pruebas preoperatorias previas. El paciente debe estar en ayunas las 6-8 horas antes de la cirugía.

Intervención

La duración de la cirugía es de 30-60 minutos, aunque puede prolongarse en función de la complejidad o si se añaden otros procedimientos como la cirugía estética. En la septoplastia tan solo se realiza una pequeña incisión dentro de la nariz a través de la cual se corrige la deformidad del tabique. Actualmente utilizamos cirugía endoscópica, láser, plasma argón, radiofrecuencia, grapas reabsorbibles (que no hace falta quitar) y otros métodos para mejorar la precisión técnica. Una vez enderezado el tabique se cierra la incisión con puntos también reabsorbibles.

Habitualmente se taponan ambas fosas nasales para reducir el sangrado, pero hoy en día usamos esponjas que se deshacen solas o tapones con protección deslizante, que no molestan a ser retirados. También colocamos unas piezas de un plástico especial en forma de láminas a los dos lados del tabique para evitar la formación de cicatrices anómalas.

En caso de rinoseptoplastia se colocan tiras adhesivas sobre la piel nasal y una férula protectora que puede ser de yeso, plástico u otros materiales.

Postoperatorio

El paciente suele llevar la nariz taponada por lo que no puede respirar por la nariz. Además, es normal el sangrado a través de la nariz por lo que se coloca una gasa “bigotera” que se puede cambiar la veces que sea necesario.

Tras completar la recuperación anestésica se da el alta hospitalaria con las instrucciones necesarias referentes a medicación, reposo, curas, visita de control y urgencias.

Los 3-4 primeros días el paciente no debe beber alcohol, fumar, hacer esfuerzos ni conducir. Se recomienda reposo relativo en casa, evitando sonarse la nariz y hacer esfuerzos. Es preferible estar sentado o semisentado para reducir la presión sanguínea en la cabeza, la congestión cefálica y el sangrado.

También se recomienda beber abundantes líquidos y comer alimentos blandos y fríos durante los primeros días debido a la sequedad de garganta que ocasiona el taponamiento nasal.

Fuentes de información

Sangrado nasal

El sangrado nasal, denominado epistaxis, es una patología frecuente en la infancia y normalmente más grave en adultos.

En la mayoría de casos infantiles es debido a una fragilidad de los capilares nasales y se detiene de forma espontánea o con medidas simples de taponamiento o compresión nasal.

En otras ocasiones es causada por traumatismos, crisis de hipertensión arterial, problemas de coagulación de la sangre, infecciones o incluso tumores nasales.
En casos severos puede requerir tratamientos específicos, desde cauterización o taponamientos nasales especiales hasta ingreso, transfusión de sangre o incluso una intervención quirúrgica.

Fuentes de información

La afonía

diferentes enfermedades.

Causas de la afonía

La causa más frecuente es la laringitis aguda, producida por la inflamación de las cuerdas vocales en el transcurso de una infección vírica o un sobreesfuerzo de la voz.

Cuando la alteración persiste más de 2-3 semanas es necesario examinar la cuerdas vocales para descartar principalmente la presencia de nódulos, quistes y pólipos de cuerdas vocales, debidos o favorecidos por una mala técnica vocal, así como laringitis crónicas o tumores de laringe, relacionados básicamente con el tabaco.

Afonía en niños

En los niños con disfonía persistente o recidivante se hallan a menudo nódulos vocales o lesiones congénitas, y a parte de su tratamiento debe realizarse un estudio de audición ya que si el niño no oye bien tiende también a forzar más la voz.

Fuentes de información

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www.orluems.com
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Amigdalitis / adenoides

Las amígdalas son unas estructuras situadas a ambos lados de la garganta que intervienen en la defensa contra las infecciones en la etapa infantil.

Su infección conocida como amigdalitis produce dolor, fiebre y ganglios cervicales. En algunas ocasiones se infectan crónicamente o quedan grandes de tamaño, dando problemas obstructivos respiratorios y del sueño, así como alteraciones en el desarrollo del paladar y colocación de los dientes.

Las vegetaciones adenoideas son unas estructuras similares a las amígdalas pero que se localizan detrás de las fosas nasales. Su infección produce mucosidad nasal persistente y si aumentan de tamaño dan lugar a obstrucción nasal, ronquidos, voz nasal, otitis de repetición y problemas auditivos.

Fuentes de información

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Cirugía de amígdalas

La cirugía de las amígdalas es necesaria cuando se padece un número importante de amigdalitis o cuando las amígdalas son de un tamaño obstructivo para las vías respiratorias.

En estos casos la operación consiste en la extirpación completa (amigdalectomía) o parcial (amigdalotomía) en virtud de la patología y se realiza bajo anestesia general. Pueden utilizarse diferentes instrumentos como el láser, la radiofrecuencia o la coagulación plasmática para facilitar el acto quirúrgico y la recuperación del paciente.

Las indicaciones actuales de la cirugía amigdalar son:

•    Tamaño excesivo de las amígdalas.
•    Infecciones de repetición (4 en 6 meses o 6 en un año).
•    Absceso periamigdalar (acúmulo de pus alrededor de la amígdala).
•    Amigdalitis que causan convulsiones febriles.

En diversas ocasiones la cirugía de las amígdalas se realiza junto con la extirpación de las vegetaciones adenoideas (adenoidectomía).

La intervención de los adenoides está indicada cuando producen dificultad para la respiración por la nariz, el niño tiene voz nasal, ronca por la noche, y produce otitis de repetición y/o pérdida auditiva.

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¿Qué hace un otorrinolaringólogo?

El otorrinolaringólogo es el médico especialista en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que afectan al oído, nariz y garganta, incluyendo la voz, las glándulas salivales y el cuello.

En este sentido el especialista en otorrinolaringología y patología de cabeza y cuello se encarga de llevar a término, entre otras, las pruebas de audición y exploraciones endoscópicas necesarias.
Una vez establecido el diagnóstico el especialista recomienda el tratamiento médico correspondiente a la patología o, si el caso lo requiere, la intervención necesaria para su corrección.

Las enfermedades más frecuentes que corresponden a esta especialidad incluyen según el órgano afectado:

Oído:
•    Pérdidas de audición.
•    Otitis.
•    Acúfenos.
•    Vértigos.
•    Parálisis faciales.

Nariz:
•    Rinitis.
•    Sinusitis.
•    Pólipos nasales.
•    Desviación del tabique nasal.
•    Deformidad nasal.
•    Sangrado nasal.
•    Pérdida de olfato.

Garganta:
•    Amigdalitis y vegetaciones adenoideas.
•    Ronquido.
•    Disfonías.
•    Pólipos y nódulos de cuerdas vocales.
•    Tumores de garganta.

Cuello:
•    Masas y ganglios cervicales.
•    Enfermedades de las glándulas salivares y de la glándula tiroides.

La otorrinolaringología infantil

La otorrinolaringología infantil es una parte de la especialidad dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la nariz, garganta y oídos en los niños.

Algunas enfermedades de estas áreas del organismo son muy frecuentes en la edad infantil como las otitis, amigdalitis o vegetaciones adenoideas. Estas enfermedades no solo repercuten en el desarrollo y crecimiento del niño sino que también pueden dejar secuelas a lo largo de toda la vida en forma de pérdida de audición, otitis crónica, malposición dentaria o sinusitis crónica.

Existen además, otras enfermedades como malformaciones, anomalías del desarrollo y patologías específicas que se presentan de forma casi exclusiva en la edad infantil y que también son objeto de esta especialidad. La especificidad de estas enfermedades así como de la exploración y el tratamiento que requieren los niños justifica una especial dedicación del médico que los atiende.

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